Los sociólogos mencionan que el ser humano es de naturaleza SOCIAL y PRODUCTIVA.
Social porque fue creado para vivir en comunidad por lo que su tendencia es establecer una familia, ejercer su rol y participar en la sociedad y Productivo porque también tiene la tendencia al trabajo, un trabajo que lo dignifica y le otorga la remuneración por su esfuerzo, disciplina y otras virtudes que ejerce y lo hace escalar jerarquías y mejores prestaciones.
Busqué una referencia en la historia bíblica encontrando en Génesis 1:27-31 la creación del hombre y su asignación laboral y el reconocimiento del escritor que vio Dios que lo que había hecho era bueno en gran manera. En el siguiente capítulo 2:18-25, muestra la naturaleza social que el Creador considera que debe ser suplida en el hombre, aunque Dios le dio primero trabajo antes que darle una compañera. Podemos concluir que los estudiosos de la conducta humana se apegan a la historia bíblica antigua recalcando la naturaleza social y productiva del hombre.
Algunas preguntas que surgen en el área de productividad son: ¿Estás trabajando en lo que eres bueno?, ¿Tus esfuerzos actuales te aseguran el bienestar en tu etapa de adulto mayor? y ¿Te estás vinculando con personas que multiplican la remuneración o trabajas individualmente, sabiendo que llegaras solo hasta donde tu fuerza lo permite?
El trabajo inteligente me otorga muchas satisfacciones entre varias puedo mencionar: lo disfruto, no se enfoca solo en mis necesidades presentes, dejando un remanente para mi futuro y me permite ejercer la interdependencia, que permite que los demás colaboradores vean y aprovechen mis virtudes de carácter (valores) y mis habilidades y yo puedo ver lo mismo de ellos en el entendido que me necesitan y los necesito, nos necesitamos.
¿Qué hace un jefe sin empleados? ¿Hasta dónde puede llegar el comerciante sin clientes? ¿De qué sirve un gobernante sin pueblo? Las personas que interdependen crean y mantienen un ambiente de ganar-ganar con su familia, sus clientes y colaboradores. Por ejemplo, debo garantizar que mi cliente obtenga el mejor servicio de mi parte por el precio justo. De esta manera garantizo su satisfacción y mi próxima contratación y hasta su recomendación.
En Proverbios 22:1 dice: “Vale más el buen nombre que las muchas riquezas y es mejor la buena fama que el oro y la plata” Cuando se refiere a la relación laboral, es predecible que el buen nombre y la buena fama traerán una significativa remuneración. Son las recompensas.
Por insignificante o inmensa que parezca una labor debemos hacerlo con pasión y en el entendido que es una oportunidad de elevar nuestro nivel de vida. Los atajos existen, como el robo, el hurto, la mentira, el oportunismo y otros, pero todos estos nos acarrean consecuencias que nos retroceden y causan dolor a todos los involucrados.
Acércate a Líderes al Mundo para orientarte mejor.

